:: Fundación SíntesiS

Pensar y construir paz en el contexto educativo y comunitario - Lic. Elena Chautemps

 

 

 

Fundadora y Presidente: Lic. Elena Chautemps

 

Fundación SíntesiS no tiene representaciones ni delegaciones

en el país ni en el exterior 

 


CONCYEN 2° Congreso de Cultura y Educación del Noroeste

Argentino

San Miguel de Tucumán - 26, 27 Y 28 de Octubre de 2006 - Rioja 1060
Organizado por C.I.A.D. Centro de Investigación y Acción Docente Bs.As. – Instituto Nicolás Avellaneda SMT
* Auspiciado por Fundación SintesiS® - Asociación UNESCO.

Pensar y construir paz en el contexto educativo y comunitario

La idea de construir paz en el contexto educativo, surge en el marco del Programa de Apoyo a los Jóvenes y a la Escuela Pública de Funadación SintesiS®.
Es necesario historificar, porque sus inicios surgidos a partir casi siempre de lo obvio, no tan obvio, por estar invisibilizado, fueron aportando nuevos indicios en los rumbos a seguir.

Soy consciente que estoy hablando de otro contexto, urbano y capitalino, diferente al de ustedes. Precisamente, lo diferente enriquece y posibilita el crecimiento.

Fundación Síntesis comienza sus actividades en el año 1996. Creativa y generosa en sus posibilidades se acercó a cinco escuelas públicas para implementar el programa ya mencionado, en forma totalmente gratuita, con el dispositivo de la Consultoría en Psicología Social Educacional el cuál era y es un nuevo espacio en el campo de la psicología social, creado y desarrollado por la Fundación desde sus inicios, articulando sus herramientas de diagnóstico e intervención en el enclave social, institucional, grupal y comunitario por excelencia que es la escuela pública, bisagra de todos los enclaves sociales posibles.

Los pedidos de las cinco escuelas fueron tomados por la fundación. Dos de los cuales, solicitados por la Rectora de la Escuela de Comercio N°ll, "Dr. José Peralta", Prof. María Angélica Souto y por la Directora de la Escuela de Comercio N°15, "Dra. Cecilia Griersson", Prof. Ana María de Dolz, consistieron en trabajar con prevención de violencia.
En estas dos experiencias se realizaron más de cien talleres con los adolescentes del turno diurno y con los jóvenes del nocturno, explorando las representaciones acerca de lo que es la violencia para cada uno, sus tipos y sus causas, promoviendo el pensamiento crítico y autocrítico para desnaturalizarla.

En una de las reuniones de supervisión de los equipos intervinientes, que se realizan con anterioridad y posterioridad a cada taller para analizarlo, darle nuevas lecturas y lineamientos a seguir, la profesional Cecilia Servent, propuso finalizar el proyecto con un cuarto taller sobre la paz, a modo de contrapeso, porque así lo sugerían los emergentes de los jóvenes. No se trató de negar la violencia sino de trabajar con su opuesto.

Cada equipo se reunía con cada rectora antes de iniciar un nuevo taller no solo para informar sobre la marcha de los mismos sino para incluir sus propuestas ajustando el rumbo de la tarea. De estas reuniones de trabajo conjunto surgió la idea de realizar no un taller sino lo que fueron las Primeras Jornadas 1996: Construyendo Paz y Tolerancia en el marco de los Derechos y Obligaciones, que en ese año fueron cinco, una en cada turno. Más de mil adolescentes y jóvenes se expresaron con total libertad y alegría sobre el mundo que querían para vivir y sobre el que no querían.

Collage textual de sus emergentes, descontextuados de dibujos e imágenes imposibles de traducir y plasmar; piezas de un rompecabezas, que nuestra sociedad y la planetaria, tienen todavía que armar:
"... Valoración de la familia, de la dignidad, de la honestidad, de la convivencia, de los niños, de los jóvenes, de los jubilados, de la paz, de la libertad, de la justicia, de la igualdad, de la naturaleza, del amor: eterno, de pareja, entre hermanos, de padres y de hijos, de amigos, por el arte, por la vida, por los animales. Un mundo de respeto. Que nos escuchen. Comer cada vez mejor. Ser más humanos, respetar los ideales. Seguridad.
Educación para todos. Crecer con fe. Aprender a perdonar. Respetar los derechos, todos tienen derecho a tener derechos, igualdad de oportunidades, trabajo, vivienda digna. Salud y protección.
Que sepamos estar en comunidad para que haya una comunicación y transmitir lo que sentimos. Necesitamos entendernos. La música. La felicidad. La solidaridad. Las cosas simples, ternura, diversión, comprensión, cultura.
No podemos cambiar lo que pasó pero si mejorar lo que va a pasar. No contaminar para no ser contaminados. Participación sin discriminación. Derecho a la identidad y a ser protegidos. Tolerancia con el semejante. Queremos un mundo redondo y de ricota. Un mundo donde quizás no sea necesario: la olla popular, recurso muy ingenioso que utiliza la gente para expresar su disconformidad.
Un mundo que diga: STOP a la violencia y al desempleo, a la falta de dinero que padece la gente sin trabajo, a la violencia en el fútbol. Que se termine con la droga, con el uso y comercio de chicos, con la discriminación a los jóvenes, enfermos y discapacitados; con el SIDA, con la contaminación, con el terrorismo, con la violencia familiar, con las peleas callejeras, los accidentes de tránsito, con las armas, con los conflictos mundiales, como ocurre en Medio Oriente.
STOP a la guerra, a la muerte, al hambre, al abuso de autoridad, al machismo, a la corrupción, a la pobreza. Porque el Manifiesto de Sevilla sobre la Violencia nos dice que la paz es posible, porque la guerra no es una fatalidad biológica. No existe ningún obstáculo de naturaleza biológica que se oponga inevitablemente y que justifique la no abolición de la guerra o de cualquier otra forma de violencia institucionalizada. Estos dos factores: la dimensión cultural y el miedo legítimo pueden contribuir a poner fin a la guerra y a la violencia.
El país.que nos dejaron: contaminación, guerra, pobreza.
Después de todo: ¿Qué sería un mundo sin problemas? Si en el mundo no hubiera problemas la paz sería una cosa tan normal que no se le daría importancia. No hay que irse a los extremos, ni algo demasiado bueno, ni algo demasiado malo. Sin embargo acá no se mata. Acá hay paz. Moraleja: Las armas las carga el diablo, Dios la paz. Vayamos con Dios.
Práctica de la paz que discuten israelíes y palestinos. Unión de razas y religiones.
Sentados a mejorar, las partes del conflicto de Medio Oriente mezclan actos simbólicos con las medidas concretas. Pero en realidad no tratan de superar sus extremismos y décadas de violencia.
El problema entre las naciones puede provocar la muerte de muchas personas, tratemos de que esto no ocurra.
Queremos que en el futuro nos escuchen. Un mundo sin esto: imagen de destrucción. Un mundo donde se conserven las especies. Vivir en el campo es una forma de estar conectados con la paz y la naturaleza.
Sabés qué: Violencia es mentir.
La mentira corre y vuela hasta que se muere o se pierde.
La verdad y lo que queda no corre ni vuela, crece.
El mundo nos inspira: escenas del infierno, el desmonte indiscriminado de la selva amazónica y la tierra arrasada por los incendios provocados.
El mundo sin paz no es nada. Para la libertad es necesaria la paz.
Para empezar a tener un mundo mejor es necesario respetar y tener en cuenta:
Identidad y familia.
Educación.
Salud y protección Participación
Todos tenemos derecho a tener derechos."


Este recorrido por los mensajes expresados por los adolescentes y Jóvenes de hace diez años muestran a la par que anticipan, el mundo y la sociedad que no querían tener y que hoy tienen.

Una de las problemáticas mayores del presente, al menos en Buenos Aires, es que nadie escucha a nadie y menos a los adolescentes, además de la progresiva pérdida de la función paterna, de los valores e ideales.
La crisis por la que atravesó nuestro país en la mitad de este recorrido y el desolador panorama mundial que desde entonces, ya lleva varias guerras en su haber. Los jóvenes puestos a trabajar tienen un registro y un discurso anticipatorios, muy interesantes y esclarecedores.

Estas jornadas, desde sus inicios, contaron y cuentan con el apoyo, aval y acompañamiento del Dr. José Federico Westerkamp, miembro fundador del Cels, fundador y presidente del Movimiento por la Vida y por la Paz, organizador por mucho tiempo en nuestro país de La Semana Internacional de Ciencia y Paz y ya Miembro Honorífico y Asesor de Fundación SíntesiS®. Fruto de este intenso trabajo fundacional y por sus objetivos, SíntesiS® fue reconocida como Asociación UNESCO en enero de 1997.

Desde entonces, la Fundación culmina la tarea de cada año con una jornada, que se replica, son varias por ciclo. El 18 setiembre se dio inicio a las Undécimas Jornadas 2006: Construyendo Paz y Tolerancia en el marco de los Derechos y Obligaciones en el Liceo N°ll y el 8 de noviembre continuarán en la Escuela de Comercio N°ll. Cada Jornada fortalece, sintetiza y profundiza el trabajo realizado, semana a semana, en cada establecimiento, construyendo salud, cultura emprendedora y de paz, valores, convivencia, integración, derechos y obligaciones, inclusión social y educativa... Construyendo espacios creativos, se edifica la cultura de paz bajando la utopía a la realidad del día a día. Se desnaturaliza la violencia. Se visibiliza y se naturaliza la paz. Padecemos y conocemos la cultura de la violencia. La violencia no solo provoca sino que vende. Dejo en la biblioteca del Instituto, un ejemplar del Manifiesto de Sevilla sobre la Violencia, difundido en la Argentina por el Dr. Westerkamp, avalado por UNESCO, al cuál también adhiere y difunde la fundación. Dice el Manifiesto: "... Los jóvenes se alegran de poder participar en la elaboración de una visión optimista del futuro... Los jóvenes son conscientes no solo de sus derechos sino también de sus obligaciones. En general, están dispuestos a contribuir en la solución de los problemas a los que se enfrenta su pueblo, su país y el mundo".

Los profesionales de la Fundación y de las comunidades educativas corroboramos en el trabajo cotidiano con adolescentes y jóvenes en todos estos años, que tienen la necesidad de que los adultos también pensemos en términos de paz, construyamos paz, visibilicemos la paz, en el marco de los derechos y obligaciones.

Pensar la paz no es tarea fácil, implica abordar su obstáculo que como todo obstáculo tiene un carácter bifásico: epistemológico y epistemofilico, del pensar y de lo emocional, que obturan su abordaje. Precisamente, el obstáculo es el motor del aprendizaje y de la vida. Y es en el lugar preciso en que se anuda el obstáculo, donde surge el logro. El logro es la superación de la dificultad.
A mayores obstáculos, mayores logros.

Qué puede significar pensar la paz en el marco de los derechos y obligaciones en el contexto del aquí y ahora. Es cierto que hay un macro contexto de decisiones nacionales e internacionales que nos implican, que nos atraviesan y que nos exceden, pero que no justifican la irresponsabilidad cotidiana de nuestro diario accionar. Qué puede significar construir ciudadanía, cultura, educación, paz, en un país que atravesó décadas de  dictaduras militares coronadas con el terrorismo de estado y la guerra de Malvinas, con genocidios de generaciones de jóvenes. En un país donde la mujer votó por primera vez en los albores de la década del cincuenta, considerada sujeto político, también sujeto jurídico. Con la llamada Revolución Libertadora pierde su condición de sujeto jurídico, condición que retoma plenamente con la llegada de la democracia de 1983. Estas son algunas de sus dificultades... No menores, por cierto.

Pensar la paz implica, en principio, visibilizarla. Porque algún tipo y grado de paz existe desde siempre aunque no alcance. Es como cambiar de dial, de frecuencia. Tampoco es suficiente con desnaturalizar la violencia sino que es preciso, además, naturalizar la paz. Estos dos opuestos no son las dos caras de una misma moneda. Uno de los efectos de la violencia es el miedo, la impotencia, la paralización, la obturación.
La mayoría de lo que acontece en nuestro país tiene que ver con lo bueno y valioso de sus habitantes y que no es noticia. Pareciera que la paz no vende. Tenemos la responsabilidad de ejercer nuestros derechos como ciudadanos de no consumir violencia. Y el deber de no ejercerla.

Pensar la paz, aparentemente sin paz, atravesados por la cultura de la violencia, reenvía a comenzar a construirla, a tornarla visible en cada acaecimiento. Necesariamente, convoca.

No puedo dejar de recordar en este punto, a un adolescente de primer año que vivía en un lugar signado socialmente como muy peligroso, que en el transcurrir de la primer jornada aludida, en el momento del plenario en el cuál, los jóvenes pasaban por grupos a mostrar sus producciones, mientras los demás sentados en el piso del corredor de la escuela escuchaban muy compenetrados; se para y dice mirando a todos: "Elena, esto es la paz".
Fue un punto de inflexión y de reflexión. El trabajo creativo, libre, con otros, posibilitó una apertura, casi al cierre, dando lugar al registro, al indicio, a la novedad, al descubrimiento develador para todos los allí reunidos: su visibilización.

Del mismo modo, este espacio que venimos abriendo, construyendo y casi cerrando en este congreso desde hace casi cuatro días ya, con su transcurrir nos fue donando como uno de sus frutos más preciados: paz y su alegría.

La paz es un derecho a tener y una obligación para asumir. A partir de esta experiencia de construir paz, Síntesis fue reformulando sus concepciones teóricas. La paz es el fundamento de la salud biológica, psicológica y social. No previene la violencia, construye paz. No previene bulimia y anorexia, promueve salud alimentaria. No previene las adiciones, construye actitudes no adictivas.
La paz es convocante de aperturas y el apoyo en todo hacer con otros y con uno mismo. La paz habilita espacios de creatividad y la creatividad produce paz. La paz facilita la escucha, tiende la mano solidaria, acorta las distancias.

Curiosamente del caos desestructurante surge lo novedoso y también puede nacer la paz. La paz es alegría. Los jóvenes reclaman el derecho a la alegría. La paz está ahí, con el otro. Está aquí, con nosotros... La paz es el basamento, es el camino, decía Gandhi.

La tarea de SíntesiS® se ubica en un lugar sencillo, acotado y hasta obvio respecto de la paz, sin embargo, novedoso. Se posiciona en el trabajo cotidiano y lúcido de pensarla, evidenciarla, promoverla, en todas sus tareas. Interrogarse, por ejemplo, acerca de qué paz se vivió y se gozó, de su cómo, de su por qué, su para qué, en cada tramo del trabajo del día a día, no es lo usual. Además de que pueda hacer tareas específicas acerca de la paz y por la paz. Trabaja el carácter bifásico de la paz: como fondo y figura. Así como celebra el día de la paz se hace cargo del desafío de construir paz cotidianamente.

No se trata de negar la violencia sino de afirmar y fortalecer su opuesto. La violencia es una enfermedad, una patología personal, familiar y social que necesita tratamiento. Tanto la paz como la violencia implican toma de decisiones importantes, análisis complejos de sus causas y de sus efectos. Que la sociedad retorne el mandato bíblico de transformar las lanzas en arados. Que esté dispuesta a preguntarse con constancia acerca del consumo pasivo y aparentemente inocuo de violencia. Fomentar el pensamiento crítico en familia y en la escuela acerca de los vínculos que producen violencia y la reproducen y los que producen paz y la reproducen. Así mismo, acerca de qué realidad muestran y hablan los medios masivos de comunicación que construyen realidad...

Cada año, en el inicio de cada ciclo lectivo, SíntesiS® les da la bienvenida a los púberes, casi niños todavía, que inician primer año y a los ya adolescentes, persistentes, que lo recursan. Los recibe generacionalmente, porque traen los ojos nuevos con sus miradas frescas para ver lo diferente en lo mismo. Los adultos tenemos los ojos cansados, quizás un tanto viejos, que tienden a ver más de lo mismo en lo mismo. Fundamentalmente, para decirles que no son el futuro sino que son y son ahora, en el presente, que son personas, que son adolescentes, que son ellos, los adolescentes. Para dar cabida a sus propósitos generacionales.

Dolto recomienda a los padres, a los docentes, a todos los que trabajan con adolescentes, que no se desalienten, que no se desanimen, que no se cansen. Ya que es un poco decepcionante este trabajo porque los frutos no se ven en el momento, tienen un tiempo de procesamiento distinto.

La adolescencia como la niñez tiene una agresividad propia del crecimiento que tiene que ser canalizada en proyectos donde sean protagonistas, donde puedan desplegar la copiosa energía y creatividad que tienen. Generarles dispositivos de contención, no de control, donde puedan recuperar sus raíces, fortalecer su identidad, su inclusión social y educativa a través de lo que el entorno provee, valorando lo que se tiene. Promoviendo la iniciativa, la inventiva, la fantasía.
Valorar el obstáculo, darle la bienvenida. Saber dejar el logro en las manos del otro, con sabiduría.

Aceptar la crítica propia del adolescente dándole cauce, incentivando el pensamiento crítico y autocrítico. Los adolescentes y los jóvenes no son peligrosos, están en peligro.

Ante el desinterés, el desgano, el desencanto, la desescolarización, la repitencia, la apatía... El adulto tiene que preguntarse si no será el caso, acaso, de que perdió la pasión por el encuentro con el otro, por lo que hace. A los jóvenes los convoca esta pasión del adulto que en cada aquí y ahora se compromete seriamente en lo que hace y dice, que se toma en serio así mismo. El cómo más que el qué.

El adulto tiene que despertar del largo letargo de una sociedad que lo adolescentiza. Ponerse "las pilas", asumir sus funciones de adultez y sus gratificaciones, marcar la diferencia. Dar el pase de lugares, hacerse grande, seguir creciendo en realizaciones. De esta manera, estará construyendo paz... casi, sin darse cuenta.

Socialmente suele decirse que el docente trabaja para el futuro y esto es, en cierta manera, una falacia. El docente tiene que trabajar para el presente en el presente. El futuro está ya en el presente, en todo caso. La vida es aquí y ahora. Su intensidad, su pasión. Construir presente lúcidamente también es construir paz. Paradójicamente cuánto más intenso sea vivido el presente, mayores serán sus siembras, mayores sus cosechas.

La vida es agridulce como las apetitosas comidas que suelen gustamos más. Y esto ya lo sabemos todos. Según la óptica con que miremos su vaso, la encontraremos más agria o más dulce, algunas veces. La óptica cambia. Como preguntó Tomás Pigni a los tres años: ¿Por qué los grandes dicen vale la pena cuando vale la alegría?

Para Fundación SíntesiS®, desde su concepción teórica que comparte con el Manifiesto de Sevilla y con UNESCO, no existe ningún condicionamiento biológico, instintivo, que justifique y naturalice la violencia. La violencia es una construcción histórica, económica y social. El ser humano y la sociedad cuentan con el recurso siempre renovado de barajar y dar de nuevo para edificar la paz.

Así como hay un saber que se transmite y se baja también hay otro más valioso y menos estimado generalmente, que es el que se construye desde la base con el saber del otro, con valorización del protagonismo y la participación. Esta última manera de enseñanza-aprendizaje, de enseñaje, para SíntesiS®, tiene que ser inclusiva de la tarea constante de explicitar la paz implícita, visibilizándola, construyéndola... naturalizándola.

En la última jornada realizada, un grupo de jóvenes, puestos a pensar primero y luego a construir El Pueblo de la Paz como consigna, plasmó un único y gran signo de interrogación. Icono que abría y daba paso a una gran pregunta para todos nosotros. También como si nos dijera: ¿Y?... Nuevamente iluminaron la verdad de lo obvio. Lo que nos reenvió nuevamente a aquel adolescente que hace diez años me dijo y nos dijo: esto es la paz, a aquellos otros que escribieron acá hay paz. El ícono interrogante junto con la lectura de todo lo expresado fortaleció el rumbo de la paz. Se trata de desocultarla permanentemente y hacerla visible como contrapeso al bombardeo constante de la cultura de la violencia que los medios masivos de comunicación muestran y cultivan incesantemente y que demasiadas veces, la realidad pareciera confirmarlo. Los docentes en el aula, cada uno de nosotros donde estemos, tomando la posta y el propósito de todos estos ya, miles de jóvenes, no nos cansemos de decir-nos: esto es la paz, acá hay paz. Mostrarla, gozarla, compartirla, interrogarla, analizarla en su aquí-ahora. Los jóvenes nos dieron este recurso, esta fórmula de explicitación de lo obvio, que siempre se tomó en cuenta, aunque no con la confirmación, la claridad y la ya urgencia de hoy, al menos para nosotros.

Al transitar los once años de implementar su Programa, la Fundación comenzó la segunda etapa del mismo, que consiste en capacitar y trabajar con los que son sus multiplicadores fundamentales: los preceptores, porque están en forma permanente con los jóvenes. Como prueba piloto, en esta última jornada los profesionales de SíntesiS® y los preceptores compartieron la coordinación de los talleres.

Cada preceptor tiene a su cargo dos cursos, por tal razón, se los juntó. Los resultados fueron sorprendentes: favoreció la cooperación, la pertinencia, la productividad, los jóvenes valoraron trabajar con otros pares que no necesariamente eran del mismo año de cursada. En la mayoría de los talleres acontecieron algunos datos impredecibles por primera vez. Escribir el título: El Pueblo de la Paz, les llevó casi, la totalidad del tiempo del taller. Diseñado con detalles delicados y minuciosos, con sombreados. Reunidos en grupos pequeños, mientras unos se abocaron a esta tarea constante e interminable, los otros dibujaban, escribían, recortaban y pegaban recortes de revistas, en el afiche.
Equivalencia de tiempo, equivalencia de importancia otorgada a las dos tareas, así dispuesta por ellos mismos. Tuvieron a su disposición fibras, marcadores, crayones de todos los colores, revistas, tijeras y pegamentos para los collage. Sin embargo la mayoría de los títulos fueron escritos con lápiz común y casi todos los textos también. Predominó el gris. Llamativamente el color de los afiches comprados por la institución, también, gris claro. Cuando solicitaban una fibra pedían que fuera negra. Los colores sistemáticamente ofrecidos por los equipos fueron desestimados en la mayoría de los casos. El clima, de serena alegría. Todo esto tiene varias lecturas. Además del ícono interrogante, toda la producción nos hacía preguntas.

Cuando regresé a la semana siguiente para reunirme con el equipo directivo con esta inquietud de hacer lecturas sobre el material, previo trabajo con los profesionales de SíntesiS®, me entero que los jóvenes habían pedido otra jornada más, para trabajar con colores. Una de las muchas lecturas posibles es el interjuego, quizás dialéctico, entre la no visibilidad - visibilidad de la paz, entre su luz y su sombra, su opacidad. ¿No es maravilloso? Sí, es maravilloso. Es luminoso.

UNESCO convoca "a educar para la paz y a la comprensión internacional, a fomentar las iniciativas de los jóvenes, a poner en práctica los valores en los que creen y a expresar su ira de manera constructiva. Que puedan atenuar su miedo y demostrar su valor participando en la construcción del futuro, a que se transformen en mensajeros de la paz". El Manifiesto habla de inventar la paz. Dice:
"Es una tarea enorme, cuyo cumplimiento requerirá muchos años y la cooperación de todos... Nuestros antepasados inventaron la guerra. Nosotros podemos inventar la paz".

El Mensaje enviado por Arturo Hein, representante de UNESCO en Argentina, para las Terceras Jornadas 1998, expresa: "...Hoy quiero recomendarles una tarea muy especial, sí a ustedes mismos, chicos y chicas, que pronto serán adultos y ocuparán distintos cargos. Les pido que desde ahora se transformen en mensajeros de la paz, en mensajeros de una cultura de paz, de respeto de los derechos humanos. Allí donde vayan deben destacarse por su solidaridad, su tolerancia y su compañerismo porque los derechos se cumplen en cada instante; en cada actitud y en cada palabra...
Quiero felicitar a los docentes por dar un espacio de su tiempo para que ustedes puedan aprender sobre los derechos y puedan ver que la vida en democracia es esencial para el posible cumplimiento de los derechos humanos. Quiero que sepan, en primer lugar, que tienen mi apoyo para cualquier tarea que quieran realizar en pos de la paz. En segundo lugar, que sean conscientes del rol que les toca en la construcción de un mundo mejor..."


Para las Cuartas Jornadas 1999, les manifestó: "...El año pasado les recomendé la tarea de ser mensajeros de paz. Hoy vuelvo a hacerles la misma propuesta... Sé que vienen trabajando desde hace tiempo el tema de la paz y la tolerancia y estoy seguro que este trabajo se refleja en las acciones diarias de cada uno de ustedes. Por último, quiero felicitar a la Fundación SíntesiS® ya los docentes y directores de las instituciones escolares por apostar, año tras año, a este trabajo que requiere mucho esfuerzo y tiene resultados muchas veces en el largo plazo. Pero no se desanimen, porque la paz no se construye de un día para otro; el trabajo de ustedes podría compararse al de un artesano, que día a día va agregando algo, construyendo y puliendo hasta último momento para finalmente tener ante sus ojos la obra terminada..."

En todos estos años, SíntesiS® y las comunidades educativas, aprendimos escuchando a los jóvenes, que son mensajeros de paz. Que anticipan lo que va a ocurrir. Y que también dicen y explicitan lo que acontece: esto es la paz o acá hay paz. Y porque pareciera que todavía no hemos escuchado y realizado al respecto lo suficiente, lo cuál es cierto, nos la muestran en sus claros y oscuros matices, de su gris. Como un alerta máximo de llamado de atención. ¿Puede haber una mejor seguridad que comenzar a >visibilizar la paz?

Fundación SíntesiS® quiere en esta oportunidad, ser la mensajera de los jóvenes, su cartero. Quizás lo que estén pidiéndonos es que sus recados generacionales develadores de esta sencilla verdad sean difundidos masivamente para que seamos los adultos los que asumamos también nuestro rol, de una vez por todas. El tiempo lento con que fue escrito El Pueblo de la Paz tal vez indique que vamos yendo lento por el camino de la paz. Demasiado lentamente, para su gravedad. Su dificultad actual, nuestra dificultad. Sin embargo, en el transcurso de la misma semana dieron otro aviso esperanzador, su color. Su posibilidad, nuestra posibilidad.

Se puede además seguir pensando, que la paz también subyace en la inmensa historia de la vida cotidiana, edificada y ocultada, por generaciones y generaciones de personas, en todos los milenios de su humanidad. Des-cubrir-la en el tesoro legado por nuestros antecesores y ancestros debe ser una tarea constante que desafíe el pensar. Iluminando su oscuridad, nos encontraremos con la bella sombra de la paz, con su protección, su cuidado, gracias a la cuál, hoy estamos acá. La paz... ¿Es una utopía?...

La palabra sólo es palabra cuando el otro la escucha. (Francoise Dolto)

Gracias, por la escucha.

Lic. Elena Chautemps
Presidente de Fundación SíntesiS® -IGJ Nº 002062
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