:: Fundación SíntesiS

CONCYEN 2° Congreso de Cultura y Educación del Noroeste Argentino

 

 

Fundadora y Presidente: Lic. Elena Chautemps

 

Fundación SíntesiS no tiene representaciones ni delegaciones

en el país ni en el exterior 

 

 

San Miguel de Tucumán - 26, 27 Y 28 de Octubre de 2006 - Rioja 1060
Organizado por C.I.A.D. Centro de Investigación y Acción Docente Bs.As. – Instituto Nicolás Avellaneda SMT
* Auspiciado por Fundación SintesiS® - Asociación UNESCO.



CONFERENCIA DE APERTURA
Juan Carlos Yapura
La Cosmovisión de los Diaguitas Calchaquíes


Buenos días, a todos los señores presentes, mi nombre es Juan Carlos Yapura, soy de Tafí del Valle y aquí humildemente vengo a contarles lo que es nuestra creencia y lo que está quedando hoy de la cosmovisión. La cosmovisión a veces es muy difícil de entender y es algo que realmente estamos necesitando entre todos, de entender de una vez por todas, si queremos tener la continuación de la vida sana del ser humano.

Y entenderse entre el hombre, la naturaleza, y principalmente en lo que el creador ha creado para todos. Tenemos que ser conscientes, cada uno de nosotros, adonde nos estamos dirigiendo y de qué forma.

Yo les quiero contar que soy artesano en piedra y he traído fotografías que después las vamos a ver, adonde se ve el cosmos relajado entre medio de las manos de las personas que van a buscar cómo entretener su mente en la piedra, cómo olvidarse de las cosas que le están pasando en la casa y cómo olvidar las cosas que pasan en todos los días en todos los lugares.

Hace rato, mientras hacíamos la ofrenda yo veía en algunas personas, en algunas hermanas, hasta lágrimas caer. Y eso es muy bueno, porque eso es una descarga energética, de lo negativo y agarra uno lo positivo.

Yo les quiero hablar sobre la cosmovisión, que realmente hoy en día hace falta muchísimo. Porque sin la cosmovisión, sin una visión segura, fuerte, sana, no podemos ir, si es que no la encontramos en uno mismo. ¿Y a qué se debe esto?

En ver las cosas de lo que está sucediendo y para ver las cosas que están sucediendo realmente, hay que trasladarse para atrás. ¿Por qué digo esto?

Aquí todo, siempre aprendemos a mirar para adelante y para ser una persona sabia. Para ser una persona culta y de ver la esencia de la vida de cada uno, a nosotros primero nos enseñan a mirar para atrás y luego mirar para adelante.
Entonces esa es una de las formas que cada uno de nosotros tiene que entender que nuestros hermanos tenían una cosmovisión de ver las cosas tan sana, tan fiel, con mucha virtud de sabiduría, que está lleno de medicinales, que las piedras tanto en el agua como en el aire, como en el silencio y en aquellas personas encargadas de saber transmitir esta sabiduría eran las personas que hoy en día, mal llamadas por algunas personas, que en vez de llamarlas chamanes les llamaban brujos. Qué equivocadas que estaban. Porque esa persona quien le llamaba brujo, él era un chamán, una persona elegida por el creador quién le daba el don de conocer la energía de cada ser humano a través de la piedra, a través de las plantas, a través de su misma piel. Pero hoy en día ya no está quedando todo eso.

Hoy queda muy poco y eso es lo que yo les quiero transmitir a ustedes que nosotros tenemos algo que veo hace muchísima falta y principalmente en las grandes ciudades. Yo veo todos los días cómo se vive esta vida, tan ligera, tan apurada, todos tan inquietos, todos queremos ya, de un lado para el otro y eso no es vivir la vida. Eso se llama pensar en la vida.
Entonces la vida hay que saberla disfrutar. La vida no es un papel. Y si ustedes se dan cuenta, hoy en día, nuestra vida está manejada por los papeles. ¡El papel tiene tanto poder!
¿Y quien tiene la culpa? ¿Tanto el papel sólo o nosotros? A veces, el papel hace muy feliz.
Y hace, disculpen mis palabras si no sé expresarme de otra forma, hace muy infeliz. Cuando nos hacemos esclavos de eso.

Por eso, nuestro último Cacique, Juan Calchaquí, él decía estas palabras: "a la vez que el indio aprenda a trabajar dejará de ser indio". ¿Qué será lo que quería decir él? Está a la vista todo lo que él quería decir. Y realmente a veces da mucha pena de ver aquellas personas que tienen tanto poder y no saben disfrutar la vida ni siquiera poder vivir para que realmente puedan estar conforme su espíritu, conforme por su hermandad. Por eso nosotros venimos de muy mucho tiempo, golpeados.
¿Golpeados en qué aspectos? En nuestras creencias. A nosotros nos quitaron muchas cosas pero no se dan cuenta que no solamente nos quitaron a nosotros, se lo están quitando ellos mismos.
Y nosotros lo que queremos es esa visión, esa forma de ser, humilde, sencilla, de disfrutar la vida todos los días, de no ser esclavos de nuestras mismas creencias, a veces, adónde nos llevan para un lado, para el otro lado.

Cuesta mucho, créanme, estar aquí frente a todos ustedes. ¿Por qué cuesta mucho?. Porque aparte de la cosmovisión, hay veces que la gente nos saca y nos lleva para un lado, para otro lado; para un lado, para otro. ¿Y qué ganamos nosotros con salir de nuestra casa?. Dejar todos nuestros animalitos, dejar todos nuestros hijos, nuestros hermanos. Nosotros realmente lo que ganamos es difundir lo que nos han enseñado nuestros mayores, difundir lo que ellos realmente querían que difundamos que es el respeto, la cultura y nuestra identidad. Y con ello referimos a la persona anciana.
Pero hoy en día ya no vemos muchos ancianos. Casi todos, con la palabra que ustedes me disculpen, casi todas las personas ancianas están encerradas. Qué equivocación de los seres humanos, qué equivocación del ser, del hombre, encerrar al libro viviente, al libro que es capaz de enseñar a vivir y a disfrutar la vida todos los días. Pero no, como la vida es tan difícil para algunos, cumple sesenta años y ya hay que pagarle para que lo cuiden en la casa. En cambio en nuestra identidad, nuestra cultura, valoramos y respetamos a esas personas mayores como un ser que vemos encaminar por el verdadero sendero y por el verdadero camino en cada uno de nosotros.

Por eso, realmente, a veces nos da mucha pena de ver cuántas cosas pasan en grandes ciudades, en donde vive muchísima gente y a veces, da mucha pena de ver cuando los niños juegan separados.
Ese es el error más grande que yo veo que hay aquí. Los niños no tienen que jugar separados. Los niños tienen que jugar todos juntos. Si todos son iguales ¿por qué puede haber niños pobres, niños medios y de clase alta? Si usted los pone a la par, todos son iguales. Entonces, si vamos separando de esa forma, el rencor también va creándose más grande.
Entonces, lo que yo quiero es comentarles a todos ustedes que nosotros allá en Tafí del Valle, también, tanto en Amaicha y todos los artesanos que están aquí, todas las cosas que hemos trabajado, que hemos venido a que los vea y si se los vende, se los vende y si no, volvemos con ellos felices a casa también.

Si nos comentaron que han sido hechos con mucho amor. Cada cosa que es hecha con nuestras manos es algo que va a perdurar por siempre, porque está hecha con mucho respeto y pensando siempre que el que alguien, algún día pueda realmente entender el significado de ese trabajo.
Quisiera aclararles también y no fomentar la molestia entre nosotros. Hay cositas de que nosotros hacemos hoy en el día, en artesanías por ejemplo, algunos hermanos hacen pajaritos, otros hacen tortugas y otros hacen tejitos, clases de telar, con las mismas lanas autóctonas o que van tiñendo con raíces vegetales. Y en mi caso es algo muy distinto, yo estoy muy comprometido con hacer las réplicas, réplicas de nuestros mayores, réplicas indígenas. Adonde quisiera explicarles un poquito que nosotros hemos sido inculcados en que no creíamos en el creador y hay una pieza que se llama "El Suplicante" que es una figura humana que está mirando hacia el cielo y agarrándose el mentón. La pieza original tiene casi cuatro mil años de antigüedad. Se llama Suplicante y viene de los Altos de Catamarca, de la Cultura Damito y ahí vemos reflejado claramente como es que, los indios realmente, o aborígenes como dice la gente, porque está mal dicho, porque es sin origen. Realmente cómo creían en el Padre y así hay cosas que realmente queremos valorizar y queremos seguir difundiendo y justamente en las escuelas adonde hace falta muchísimo el trabajo social y espiritual.

Para que una vez por todas, desde niños entiendan que la cultura es de todos, no solamente de los viejos. Si no hay cultura no hay paz.

Entonces para que pueda haber una verdadera paz espiritual primero tendríamos que saber muy bien de donde y hacia donde nos dirigimos.

Yo quiero contarles que la cosmovisión hay muchas cosas que están pasando ya sea en el aire, en el agua, en las piedras, como le mencionaba hace rato. Hay mucho ser que van a trabajar la piedra.
Para mí la piedra es un psicólogo. Usted la tiene en su mano y la empieza a trabajar, luego no se quiere ir a su casa. Quiere seguir y seguir, machucando y trabajando y trabajando. ¿Y qué es lo que me impulsa a eso? Es su mente. Ya está limpita, ya se ha ido todo el mal de la cabecita, la piedra ya le ha sacado toda esa mala energía, todo ese malestar del ser. Y a través de ese machucón, tranquilo, y va aparentando lo que uno ya quiere trabajar, la piedra va purificándolo a uno.
Entonces, vea que tan fácil es. Y así sería tan fácil, si nos daríamos cuenta que todo lo que estamos perdiendo con perder y contaminar, nuestras propias medicinas, que son las yerbas medicinales. Así como hoy tomamos un remedio para el dolor de cabeza, un Geniol, antes se pasaba una piedra. Como hoy a los niños los cura la varicela de otra forma, contar las cosas que sabían hacer ellos y explicarles a ustedes, tardaríamos muy mucho. Por eso les voy contar lo breve nomás. Yo tenía mi abuelo que tenía ochenta y seis años y cuando lo acompañaba al cerro lo primero que hacía es juntar yareta y guano de guanaco, guano. Como dicen los chicos ahora, caca, dicen qué asco. Disculpen mis palabras. Eso juntaba y traía en las alforjas. Y yo no entendía para qué traía eso. Era muy chico, todavía. Y cada vez que iba una persona a la casa, iban los chiquitos, con muchas ronchitas en la cara. El machucaba el guano del guanaco y a la yareta y con eso los ahumaba y ya no tenían más ronchitas los chicos. Y a los dos, tres días ya no tenían nada. Y después, han empezado a llegar todos los que son, a veces, eran tipos de doctores, a preguntarle a él qué es lo que tenía el guano del guanaco y él le comentaba que en la parte, en la Puna, crecen las plantas que tienen más poder, que son más sanadoras. Miren cómo será de sabia la naturaleza, que nos tiene miedo y se aleja más de nosotros. La hierba más sana y más fuerte está más lejos del ser humano. Porque si está a la par ya está contaminada y ya no tiene tanta fuerza. A veces, somos un poquito medio malos. Nos demos cuenta, que hay que tener la conciencia muy clara y muy tranquila aquellos hombres de bien.

Entonces, con esas hierbas, la yareta y el guano del animal así curaba todo lo que es la parte de ronchitas que salen. Y después llegaron los médicos a preguntarle, a preguntarle y él les explicaba todo. Y después los mismos médicos empezaron también ellos a utilizar algunas hierbas. Pero hoy ya no se puede utilizar todo eso por falta de conciencia de cada uno de nosotros, de ver la contaminación que estamos teniendo alrededor nuestro. Y a veces nos echamos la culpa uno con el otro, eso es muy triste de ver cómo cada uno hace y le hace de lo que uno quiere con toda la basura que tenemos.
Aquí en Tucumán yo he visto mucho río pero no lleva agua. Yo no sé por qué son los ríos, si todo lo que llevan es toda la contaminación. Y si nosotros queremos un futuro sano, un futuro con alegría, que son los niños que vienen por atrás, tenemos que proteger toda esa contaminación. ¿Proteger en qué sentido? Está en cada uno de nosotros, porque si pensamos que vamos a decir que el gobierno vaya a llegar a hacer algo estamos equivocados, está en nosotros mismos y nosotros mismos tenemos que tomar conciencia si este mal olor tenemos que tirarlo, tenemos que ver de qué forma. Lo vamos a solucionar entre nosotros, esa es la forma de salir adelante. De fijamos entre nosotros mismos...
...dentro de nuestros hermanos, dentro de las urnas funerarias que hoy en día son mostradas en los museos y en los museos de otros países. Dónde está, quién hace respetar a lo que realmente nos pertenece a todos nosotros. Dónde está quién proteja a nuestros hermanos.

Mire cómo somos de desconfiados a veces nosotros, ni estando en la otra vida se puede estar tranquilo porque somos buscados, hasta el último y tenido en una vitrina. Y nos tienen y nos muestran que tiene tres mil, cuatro mil años, con un orgullo. Y yo como indio, como descendiente, como nos quieran llamar, sí sentimos dolor, porque nosotros debemos dejar que descansen en paz nuestros hermanos en ese lugar. O a alguno de ellos les gustaría que nosotros vamos a cavar y a sacarlos a ellos o a su abuelito para ponerlos en un museo. Y que ellos tenían esa forma de vivir y ellos nos explican cualquier cosa. Y no me explican la verdadera vida que ellos tenían.

Porque ellos no saben nada. Ellos nos quieren enseñar a ver cuando ellos no ven nada. Ellos no ven mucho. Ellos ven solamente otras cosas que el indio nunca debe ver.

Ellos están acostumbrados a convivir el día con la noche. Y el día y la noche nunca pueden vivir juntos. Nunca jamás. Pero nosotros no respetamos eso.
Hoy en día seguimos haciendo vivir el día y la noche o acaso alguien me puede decir que no.

Llega la noche y qué es lo que hacemos, ahí nomás, prendemos la luz o el foco y sigue y sigue. No se acaba el día y entonces, quién es el que se enferma, nosotros nos enfermamos la cabecita, enfermamos el corazón.

Todos nos vamos a enfermar. Antes no, antes nuestros mayores decía, llegaba las siete de la tarde, se hacía la oración, "hay que ir a cama m'hijo es hora de anochecer". Y esas palabras andá anochecer, pero vaya dígale a un niño ahora: "m'hijo, vaya a la cama, son las siete, andá anochecer", se molesta. Por eso, a veces, da mucha pena realmente, de perder esa sabiduría de aquellas personas, de aquellos hermanos que realmente han sabido valorar la vida, respetada y honrada.

Yo pienso por el trabajo de los señores que han organizado este congreso que entre todos, todos los señores que han colaborado para que esto se haga es la única forma de dar a conocer, quizás seamos muy pocos los que estamos, pero prefiero dignos de corazón y somos muy muchos los que estamos entendiendo y así uno tras del otro vamos a entender adonde nos vamos a dirigir.

Porque a veces, cuando hay mucha gente, el mensaje entra por acá y sale por acá. Y a veces, se va a encontrar gente que quiere valorar, que llegue aquí, que llegue a este lugar y es la única forma de salir adelante Yo quisiera decides de corazón que estoy muy orgulloso de estar aquí. Muy orgulloso de estar con mis hermanos artesanos, con mis hermanos de creencia y muy orgulloso de conocer otros hermanos.

Ya para terminar quisiera decirles a ustedes que nosotros también, en alguna parte, está sucediendo algo que, realmente por ahí nos afecta a nosotros. Y un descendiente, un indio, para que las cosas se solucionen una vez por todas, nunca debe mentir siempre debe decir la verdad. La verdad es lo que realmente tiene que florecer y por qué voy a decir estas cosas. Yo quiero que ustedes sepan, hermanos, que nosotros a veces, las comunidades, también estamos teniendo problemas, y nuestros problemas son los siguientes: que a veces, tenemos muchos caciques y pocos indios. Ese era un problema. A veces, así como estaba conversando con una señora hace rato, a veces los caciques no nos dan política. Miren donde llega la contaminación y por eso es que yo les hablo de esta forma y por eso es que soy lo que soy. Yo simplemente soy: Juan Carlos Yapura. Yo he sido elegido embajador de la paz, a través de Naciones Unidas, ustedes me van a ver a mí así, humilde, porque yo no sé nada de qué es eso. Solamente sé que tengo que decir mi verdad a aquellos señores para que no hagan daño tampoco. Por qué he mencionado esto de las comunidades indígenas, hay veces que se juntan cinco, seis personas y arman una, cualquier cosa y empiezan a mandar y hacer esto y esto y eso queda muy mal. Entonces para que nosotros también podamos seguir creciendo y no caigamos en esa tentación hay que decir las cosas como yo las estoy diciendo. Y esa es una de las formas de salir adelante y expresadas y decirle a la gente que realmente no se dejen engañar, a veces. Eso es una de las cosas que nos están pasando, lamentablemente. Porque parece que se vino aquí una epidemia, como esos políticos y nosotros no somos políticos, somos realmente unas personas que vivimos de nuestro trabajo. Vivimos de nuestro trabajo tallando las piedras, trabajando lo que es el cuero, trabajando lo que es tejido, la madera, la arcilla, nuestra madre tierra. Esa es nuestra vida y esa es nuestra vida espiritual.

Lo que les quiero decir a ustedes que tengamos paciencia que ya están llegando los años que realmente vamos a empezar a mirar para atrás y después empezar a mirar para adelante. Porque, ustedes se den cuenta, a cualquier persona que viene de Buenos Aires, lo primero que hace, dice: "¡Qué lindo el campo, el cerro, que paz que hay!" Eso es lo que necesitamos, que la gente se dé cuenta y sienta ese corazón libre, esa mente libre, esa energía que esté libre. No encerrada.

Y yo quisiera decirles a ustedes, que tengamos en cuenta de la forma que estamos viviendo aquí hay muchas casas, pero se está cumpliendo lo que un cacique le había dicho a una persona que "llegará el día que cada ser humano se va a sentir en su propia casa como en una jaula y todos los días se van a formar la jaula". Y vaya si tenía razón. Usted ve esa casita, una sobre otra, cada una a su reja, a su ventana, todo bien cerradito. Sale solamente, a veces, a comprar las cositas y ligerito se hecha llave. Qué será lo que le está pasando, pareciera que no se equivocaba ese cacique.

Yo quisiera que no tengamos esa vida, hermanos, yo quisiera que disfrutemos de la vida y yo quisiera que entre todos los que estamos aquí presentes es porque Dios ha querido que estemos aquí presentes y unidos y es porque Dios ha querido que entendamos el mensaje de cada uno de nosotros y porque realmente uniéndonos de esta forma vamos a poder salir adelante todos y así, con la conciencia sana, con espíritu sano y con nuestras ganas de decirles a aquellas personas: acérquense. Esta es la forma de seguir adelante y este es el bien para nuestros niños y quisiera decirle a la gente pidamos mucho por la paz, por la paz principalmente de otros países, que nosotros a veces nos quejamos viste, como tantas cosas, tan bellas y en otro lugar ya hay tanta maldad, tantas cosas que se ven.

Nosotros aquí estamos todavía dentro de todo, mejor. Tenemos siquiera madre tierra.

A veces se me parte el alma y no sé qué hacer cuando escucho todas aquellas personas que solamente quieren pavimento. El pavimento es como salivar a nuestra madre tierra, como despreciarla. Ponga agua sobre el cemento a ver si va a crecer. Y déjese un pedacito demás de tierra al lado: el mismo viento va a llevar la semilla y va a salir una planta. O ponga una semilla de aire para dar de comer a ese pedacito de tierra pero ponga algo al cemento a ver si va a salir algo.

Entonces ahí es la equivocación del ser humano. Todos quieren modernizarse. Y no se da cuenta que así el mismo se va a destruir él mismo. No va a quedar nada. Entonces, nosotros queremos todavía seguir viviendo como antes. Vivir con nuestros animales, vivir con nuestra mentalidad, nuestra, de no contaminar nada, de no hacemos dueños de nada. Sino respetar en cada uno en su decisión y también aprender de ustedes.

Yo les quiero decir a ustedes, hay veces profesor, que yo quedo después. Nunca he ido a la escuela. No he tenido la suerte que tienen los niños ahora de poder ir a la escuela. Pero sí he tenido la suerte de escucharlo a mi abuelo, casi hasta los noventa años. Ese maestro me enseñó de todo.

Entonces yo veo que ese es el verdadero libro. A veces, yo he mencionado unas palabras en alguna escuela y ha caído muy mal. Que ahora voy a repetir porque yo pienso que no está mal lo que yo digo. Por ejemplo, yo decía en una escuela a mí, en algunas partes, me quita mi creencia. Me enseña otra cosa. No es que yo fomente que no vayan a la escuela, como yo así, lo he podido vivir. No, yo me refiero a que ha sido orgulloso como escuchaba hace rato que una hermana indígena pueda ser bilingüe, ponga a enseñar a los niños nuestra verdadera lengua, es ese el orgullo. Ese es el orgullo, a eso me refiero yo, que haya maestras que nos puedan enseñar nuestras creencias, que nos puedan respetar. No porque yo vaya con un poquito de animales diga: esto se hace y se me rían todos y quede yo como cualquier cosita al frente de todos. O que venga alguien y diga "este tejido se hace así" y los otros queden mirando; "no, esto no haga así, esto lo va a hacer por la máquina".

Entonces, ahí es donde me refiero, quita nuestras creencias. Nosotros queremos lo nuestro, lo natural y lo que yo me refiero es que haya maestros y maestras y por ahí también porqué no, un anciano dando una charla. Qué agradable sería sentir un anciano dando una charla de las de antes.

Entonces, eso es lo que yo quisiera que algún día entre todos los señores que tengan algún conocido puedan ayudar a las comunidades indígenas, a aquellas personas que sepan tejer, que sepan trabajar en la arcilla, que puedan realmente enseñar todo esto, porque así vamos a lograr que los niños puedan jugar libres y no, que la máquina juegue con los niños. Escuchen bien, no que la máquina pueda jugar con los niños. A cuántos padres he escuchado yo "¿Su hijo? Sí ya juega con la máquina". El no juega con la máquina, la máquina está jugando con su hijo. Es al revés. La máquina lo va a cansar de jugar con sus hijos. Y no se dan cuenta todavía. No es que estemos en contra de la tecnología. Pero esa máquina siquiera hubiese enseñado cómo se pone una semilla y como se nace un animal y como se protege y como debe protegerse el sentido de la contaminación. No dice nada. Solamente enseña más raro.

Ese adelanto, si es tan inteligente esa máquina ¿por qué no enseña?, ¿por qué no integran algo de lo nuestro?, por que no se vende!, no hay plata para eso. Y eso es lo que lamentablemente en Tucumán veo que estamos tan pobres espiritualmente tan pobres. Y por qué existe esa pobreza. Esa pobreza, porque todos estamos enceguecidos en ese papel. Pero ya llega el momento que realmente, cada uno de nosotros va a entender la vez por todas que vivir la vida y la vida es única, no es cualquier cosa.

Les quiero decir hermanos y para terminar ya, me gusta hablar mucho y los voy a cansar. Yo sé que no me voy a bajar más de acá. Les quiero decir, que yo he formado sin saber absolutamente nada una Fundación. ¿Por qué he formado una Fundación?. Porque en Tafí del Valle estaban quitando las tierras. Y dicen que si querés tener nuestra Madre Tierra, tenemos que tener Persona Jurídica, decía ella. Y digo yo, cómo vamos a hacer para tener eso. Y ellos nos han puesto un señor asesor y nos ha hecho eso y tenemos la Fundación. Y yo me río que ni sé yo que realmente es. Y a través de eso hemos conseguido las tierras y ahora estamos trabajando. Pero miren lo que hace un papel. Dicen, pensar después, pueden trabajar con esto. Nosotros no necesitamos Personería Jurídica para trabajar. Nosotros lo que necesitamos es que nos dejen libres en nuestra Madre Tierra. Que nos dejen expresar lo que sentimos. Que nos den el reconocimiento de nuestra verdadera vida que nos tocó en este lugar. Que no nos vengan a invadir como nos están invadiendo en Tafí del Valle.

¿Por qué digo invadir? Porque si ustedes van a Tafí del valle a ver cómo la gente está compitiendo con las casas que están haciendo ahora. Qué vaya si los indios tienen razón. ¿O no tienen razón?

A veces, el tema de las culturas es muy difícil entenderla a la gente. Es muy difícil, la cultura significa amor, paz, trabajo. El turismo trae a veces otras consecuencias. Nos enseña a manejar la otra forma, ya nos sentimos manejados. Pero nosotros vamos a seguir luchando y vamos a luchar principalmente por la identidad y por nuestras creencias.

Y así como nadie se da cuenta y ya, para terminar todo, los Menhires en Tafi del Valle han sido sacados por una persona. ¡Y vaya si tendrán energía los Menhires!. Dice la gente: "Ya le vamos a encontrar el lugar donde van a ir puestos los Menhires".

Nadie les va a encontrar el lugar donde van a ir los Menhires. Los Menhires van a ir adónde ellos quieran y adónde los espíritus de nuestros mayores, ellos quieren. Nadie, yo, ojalá sea descendiente, ni nadie va decir: "aquí van a ir los Menhires". Son piedras que caminan. Son espíritus que van caminando, que ellos van a decidir el día dónde van a quedar puestos y parados por siempre, por personas que no tengan el pensamiento de los que han tenido antes, que sean personas muy limpias de corazón, de espíritu y totalmente emplazados con la parte energética. A cualquier persona si yo le doy una explicación de qué significa un Menhir, se ríen a veces. Me dicen: "Menhir significa piedra nalga". Y es la forma fálica del varón. Es el varón y la tierra es nuestra madre, al unir las dos cosas se da la fertilidad y la fecundidad. Así los enterraba para que se reproduzcan los animales y así también los enterraba para que reproduzca todo lo que él sembraba y así también los ponía para la parte energética cuando hacían actos de curación y así también reflejaba la parte del sol, la parte del cosmos, la parte del agua y así también se guiaban ellos con el tiempo de sembrar. Y hacían actos de curación. Y hoy en día están emplazados como cualquier cosa y así se van desplazando todas las creencias.

Yo quisiera que esto se solucione de una vez por todas y también quisiera pedirles a los hermanos que se encuentran aquí presentes cuando vean las cosas llamadas hoy en día, arqueológicas, sepan resguardarlas, sepan cuidarlas hermanos, ellos los han hecho con un fin, muy hermoso para nosotros. Ellos les han hecho una escritura. Esas urnas funerarias que han sido pintadas y que ustedes ven que hay lechuzas, hay sapos, hay serpientes de dos cabezas, hay cóndores de dos cabezas. Eso tiene un significado, eso es una escritura.

Si ustedes se ponen a ver bien ahí están los cuatro elementos de que está formado el mundo. La serpiente es el fuego, la rana y el sapo es el agua, el cóndor es el aire y el suri o avestruz o el choy o la cruz es la orientación de los cuatro puntos cardinales y marca el centro de la tierra. Ahí están los cuatro elementos de que se ha formado el mundo. Si uno de esos se pierde no somos nada. Y todavía decimos que no han sido sabios ellos. Hay muchas cosas. Por eso les digo, hermanos de las comunidades indígenas, protejamos lo que es todo el patrimonio cultural y natural a la parte arqueológica. Si no nos cuidamos entre nosotros, ¿por qué digo esto?, porque yo he visto mucho de mis hermanos sin tener conocimiento a veces cómo le llaman cacharrito y le dan un par de zapatillas y se llevan las cosas.

Eso duele muchísimo. Así se llevan Menhires. Así se llevan las urnitas funerarias, el ajuar funerario, el roperito. Eso tiene un valor cultural y la identidad de nosotros. Eso no vale un papel. Eso no vale un par de zapatillas. Ese es nuestra historia, ese es nuestra verdadera identidad.

Sepamos respetar. Por eso les digo hermanos, que realmente, cuando nosotros sepamos proteger y resguardar todo esto, vamos a aprender a caminar realmente como hermanos.

Les agradezco muchísimo el tiempo que me han dado y me voy muy orgulloso de hacer la ofrenda a mi Madre Tierra y de corazón les digo que seguro de los tres deseos que ustedes han pedido nuestra Madre Tierra, cusiya, cusiya, les va a ayudar a ustedes para que levanten el espíritu, levanten el corazón, protejan a sus hijos y guíenlo. Porque sus hijos es la salvación de todos nosotros. Por la paz del mundo. Muchísimas gracias.

Juan Carlos Yapura Presidente de Fundación Yuyay
Desgrabación textual autorizada por el disertante: Juan Carlos Yapura a Elena Chautemps, de Fundación SíntesiS - Asociación UNESCO IGJ - Personería Jurídica N° 002062.
Prohibida su reproducción total o parcial sin expresa autorización del autor y citación de la fuente.


Haga click para ver el album completo

Haga click sobre la foto para ver el album completo

Fundación SíntesiS - Montevideo 1012 1° “B” (CP.1019) – Ciudad de Buenos Aires – Argentina
Personería Jurídica N° 002062 - Inspección General de Justicia – Otorgada: 21.12.95
No tiene representaciones ni delegaciones en el país ni en el exterior
atencion@fundacionsintesis.org.ar